martes, septiembre 14, 2004

Atentamente

No me quiero despedir sin antes haber empezado. Vuelto de Avilés, cansado, desilusionado y con mucho sueño reemprendo mi ya de por si largo y tortuoso camino hacia ninguna parte. A Belén pastores con remango y sin dilación. Para más honra del perro de mi vecina, al que de ahora en adelante llamaré "cordero de Dios que quitas el pecado del mundo" con más mala leche que cariño, he de decir.
Mi pregunta de hoy ¿porqué la señora que desayunó a mi lado esta mañana en un bar llamaba deuveuve al deuvedé?
En fin.